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Morrowind:Historia de Aevar Piedracantor

De Teswiki

""Siéntate, niño, y escucha, porque la historia que te contaré es una historia de las edades.""

""¿Pero qué es, Abuelo? ¿Es una historia de héroes y bestias?""

El Abuelo miró pacientemente al Niño. Estaba creciendo en un buen muchacho. Pronto vería el valor de las historias, las lecciones que se enseñaban durante generaciones. ""Escucha, Niño. Deja que la historia se asiente en tu corazón.""


En un tiempo anterior, muy anterior a este cuando los Skaal eran nuevos, había paz en la Tierra. El sol era caluroso y las cosechas largas y la gente estaba en paz con las comodidades que proporcionaba el Creador. Pero los Skaal eran complacientes y perezosos y pensaron que los regalos del Creador eran su derecho. Se olvidaron, o eligieron no recordar que el Adversario siempre está observando y que se deleita atormentando al Creador y a su gente elegida. Y así llegó el Adversario entre los Skaal.

El Adversario tiene muchos aspectos. Aparece como bestias y plaga. Al Fin de las Estaciones lo conoceremos como Thartaag el Devorador-del-Mundo. Pero en estas estaciones lo conocemos como el Hombre-Avaricioso.

El Hombre-Avaricioso (así le llamamos, porque el decir su nombre traerá ruina a nuestra gente) cició entre los Skaal durante muchos meses. Tal vez era un hombre, pero cuando el Adversario entró en él, se convirtió en el Hombre-Avaricioso y así es como se le recuerda.

Sucedió que el poder de los Skaal les abandonó. La fuerza abandonó los brazos de los guerreros y el chamán ya no pudo convocar a las bestias. Los ancianos pensaron que el Creador estaba descontento y algunos hasta creyeron que les había abandonado por siempre. Fue entonces cuando apareció el Hombre-Avaricioso y les habló.

""Vosotros, Skaal os habéis tornado gordos y perezosos. Robé los regalos de vuestro Creador. Robé los Océanos, para que conzcáis la sed. Robé las Tierras, los Árboles y el Sol para que vuestras cosechas mueran. Robé a las Bestias para que tengáis hambre. Y robé a los Vientos para que viváis sin el espíritu del Creador.

""Y hasta que alguno de vosotros reclame estos regalos, los Skaal vivirán en la miseria y la desesperación. Porque soy el Hombre-Avaricioso y esa es mi naturaleza.""

Y el Hombre-Avaricioso desapareció.

Los miembros Skaal hablaron durante muchos días y noches. Sabían que alguien debería retornar los Regalos del Creador, pero no podían decidir quien.

""Yo no puedo ir,"" dijo el Anciano, ""porque debo quedarme y liderar a los Skaal, y decirle a la gente la ley.""

""Yo no puedo ir,"" dijo el Guerrero, ""porque debo proteger a los Skaal. Se necesitará mi espada si regresa el Hombre-Avaricioso.""

""Yo no puedo ir,"" dijo el Chamán, ""porque la gente necesita mi sabiduría. Debo estudiar y ofrecer mi conocimiento.""

Fue entonces cuando un joven llamado Aevar levantó su voz. Era fuerte y rápido, aunque no era guerrero Skaal.

""Yo iré,"" dijo Aevar, y los Skaal se rieron.

""Escuchadme,"" dijo el chico. ""No soy guerrero y no necesitaréis mi espada. No puedo leer y por eso no buscaréis mi consejo. Soy jóven y por eso no conozco la sabiduría de la ley. Recuperaré los Regalos del Creador. Si no lo logro, no se me echará de menos.""

Los Skaal pensaron y decidieron enviar a Aevar. Abandonó el poblado la mañana siguiente.

Aevar primero fue a buscar el Regalo del Agua, así que viajó a la Piedra del Agua. Fue ahí cuando el Creador le habló por primera vez.

""Viaja al oeste, al mar, y sigue al Nadador hasta las Aguas de la Vida.""

Así que Aevar caminó por la orilla, y allí estaba el Nadador, un Horker negro, enviado por el Creador. El Nadador se metió en las aguas y nadó lejos. Aevar era fuerte y nadó. Siguió al Nadador hasta una cueva, nadando cada vez más hondo, sus pulmones doloridos y sus brazos exhaustos. Al final encontró una bolsa de aire y allí en la oscuridad encontró las Aguas de la Vida. Nadó de regreso con las aguas hasta la costa.

Al regresar a la Piedra del Agua el Creador habló. ""Has regresado el Regalo del Agua a los Skaal. El Océano será otra vez vuestro y vuestra sed será calmada.""

Aevar luego viajó a la Piedra de la Tierra, y allí le habló otra vez el Creador.

""Entra en la Cueva de la Música escondida y escucha la canción de la Tierra.""

Entonces Aevar viajó al norte a la Cueva de la Canción Escondida. Se encontró en una gran caverna donde las rocas colgaban del techo y crecían de la tierra. Escuchó allí la Canción de la Tierra, pero era débil. Cogiendo su maza, golpeó a las rocas del suelo al mismo tiempo que la canción, y entonces la canción se hizo más fuerte, hasta que llenó la caverna y su corazón. Y luego regresó a la Piedra de la Tierra.

""El Regalo de la Tierra ha retornado a los Skaal,"" dijo el Creador. ""Las tierras son ricas otra vez y traerán la vida.""

Aevar estaba cansado porque el sol le quemaba, los árboles no daban sombra y no había viento que lo aliviara. Aún así, viajó a la Piedra de la Bestia y el Creador habló.

""Encuentra a la Bestia Buena y deshazte de su dolor.""

Aevar Viajó a los bosques de Isinfier hasta que oyó los llantos de un oso en la espesura. Mientras subía una colina vió al oso con una flecha Falmer en su cuello. Buscó al Falmer en el bosque y al no encontrar ninguno se acercó a la bestia. Calmándole con voz dulce le dijo, ""Buena bestia, no te haré daño. El Creador me envió para deshacerme de tu dolor.""

Al escuchar estas palabras el oso dejó de luchar y se tendió a los pies de Aevar. Aevar cogió la flecha y la sacó del cuello de la bestia. Utilizando la poca magia que sabía, Aevar lo curó, aunque ello tomó su última gota de fuerza. Mientras se cerraba la herida del oso, Aevar durmió.

Cuando se despertó, el oso estaba parado frente a él con un montón de Falmer en el suelo. Supo que la Buena Bestia le protegió durante la noche. Viajó a la Piedra de la Bestia con el oso a su lado y el Creador le habló.

""Has regresado los regalos de las bestias. Una vez más alimentarán a los Skaal cuando tengan hambre, les vestirán cuando tengan frio, y los protegerán en tiempos de necesidad.""

La fuerza de Aevarhabía retornado así que viajó a la piedra del Arbol, aunque la buena bestia no le siguió. Cuando llegó, el Creador le habló.

""Los primeros arboles se han ido y deben ser replantados. Encuentra la semilla y planta el Primer Árbol.""

Aevar viajó por el bosque Hirstaang en busca del Primer Arbol pero no lo encontró. Habló entonces con los Arboles vivos. Le dijeron que la semilla había sido robada por un Falmer (porque son los sirvientes del Adversario) y que este Falmer estaba escondiéndose en el bosque para que nadie le encontrara.

Aevar viajó a las profundidades del bosue y encontró al malvado Falmer, rodeado por los Espíritus Menores de los Árboles. Aevar vió que los espíritus estaban a su merced, que había utilizado la magia de las semillas y pronunciado su nombre secreto. Aevar sabía que no podía luchar contra semejante fuerza y que debía recuperar las semillas en secreto.

Cogiendo ojas comenzó un fuego fuera de donde estaba el Falmer y los Espíritus esclavos. Todos los Skaal saben que los Espíritus odian al fuego porque mata a los árboles. La NAturaleza de los Espíritus hizo que salieran a apagar las llamas. Durante la conmoción, Aevar pasó sin sr visto detrás del Falmer y cogió la bolsa de las semillas sin que éste se diera cuenta.

Cuando Aevar regresó a la Piedra del Árbol plantó la semilla en el suelo y el Creador le habló.

""El Regalo del Arbol ha regresado. Una vez más volverán a crecer las planras y os darán sombra.""

Aevar estaba cansado porque el Sol no hacía más que quemar y los vientos aún no le podían calmar, pero descansó un poco a la sombra de los árboles. Sus piernas estaban cansadas y sus ojos pesados pero siguó adelane viajando hacia la Piedra del Sol. Otra vez habló el Creador.

""La cálida luz del Sol ha sido robada, por eso sólo quema. Libera al Sol del Salón de la Penumbra.""

Entonces Aevar fue hacia el oeste, hacia las tierras congeladas, al salón de la Penumbra. El aire en el interior era denso y pesado y no podía ver más allá de su brazo. Aún así, caminó guiándose por los muros aunque sentía sonidos de pies. Sabía que este sitio estaba lleno de bestias malvadas que arrancarían su carne y comerían sus huesos. Durante cuatro horas caminó hasta ver una luz al final del salón.

Allí, detrás de un muro de hielo estaba un brillo tan fuerte que cerró sus ojos. Cogió un ojo de una de las bestias y lo lanzó al hielo con toda su fuerza. El hielo se rajó. Lentamente salió la luz por entre las rajaduras, rompiendo el hielo en pedazos. El hieló cayó y la luz pasó entre Aevar, saliendo del Salón. Escuchó los gritos de las bestias mientras se quemaban. Salió del Salón corriendo detrás de la luz y cayó rendido en el suelo en la salida.

Cuando recuperó el conocimiento el sol le calentaba. regresó a la Piedra del Sol donde el Creador le habló.

""El Regalo del Sol pertenece otra vez a los Skaal. Les calentará y dará luz.""

Aevar tenía un regalo final que recuperar, así que viajó a la Piedra de los Vientos, lejana en la costa oeste de la isla. Cuando llegó le habló el Creador, dándole la tarea final.

""Encuentra al Hombre-Avaricioso y libera al viento.""

Aevar buscó al Hombre-Avaricioso por la tierra. Miró en los árboles, pero el Hombre-Avaricioso no estaba allí. Ni en los océanos, ni en las cuevas ni en las bestias. Finalmente, Aevar llegó a una casa torcida y supo que allí encontraría al Hombre-Avaricioso.

""¿Quién eres?,"" gritó el Hombre-Avaricioso, ""¿Por qué vienes a mi casa?""

""Soy Aevar de los Skaal,"" dijo Aevar. ""No soy guerrero, chamán o anciano. Si no regreso no me echarán de menos. Pero he regresado los Océanos, la Tierra, los Árboles, las Bestias y el Sol; y regresaré los Vientos a mi gente para que podamos sentir el espíritu del Creador otra vez entre nosotros.""

Al terminar de hablar, cogió la bolsa del Hombre-Avaricioso y la rompió. Los vientos salieron con tal fuerza que se llevaron al Hombre-Avaricioso lejos de la isla. Aevar respiró los vientos y estuvo satisfecho. volvió a la Piedra de los Vientos y el Creador le habló por última vez.

""Has hecho bien, Aevar. Tú, el último de los Skaal le has regresado sus regalos. El Hombre-Avaricioso se ha ido y no molestará a tu gente otra vez mientras vivas. Tu Creador está satisfecho. Ve y vive de acuerdo con la Naturaleza.""

Y Aevar regresó al poblado Skaal.



""¿Y luego qué pasó, Abuelo?""

""¿Qué quieres decir, Niño? Regresó a casa.""

""No. Cuando regresó al poblado,"" continuó el Niño. ""¿Se le hizo guerrero? ¿Chamán? ¿Lideró a los Skaal en batalla?""

""No lo sé, ahí termina la historia,"" dijo el Abuelo.

""¡Pero eso no es un final! ¡Así no terminan las historias!""

El anciano rió y se levantó de la silla.

""¿Ah sí?""